Begin typing your search above and press return to search. Press Esc to cancel.

Seiko celebra con tres nuevas colecciones 145 años de relojería japonesa

Las colecciones de edición limitada están inspiradas en distintos momentos de la historia de la firma y en su vínculo con la cultura nipona, además del legado de su fundador, Kintaro Hattori. Desde sus orígenes en Tokio hasta los hitos que han marcado su desarrollo relojero, las nuevas piezas recuperan colores, diseños y referencias que han acompañado a la firma durante más de un siglo.

T

odo comenzó en 1881, cuando Kintaro Hattori –uno de los primeros y más importantes relojeros de la historia– abrió en el barrio de Ginza un taller dedicado a la venta y reparación de relojes. Una década y un año después fundó Seikosha, su propia fábrica, y en 1895 (a los 34 años) presentó el Timekeeper, el primer reloj de bolsillo de la compañía. Su filosofía de estar “siempre un paso por delante de los demás” sentaría las bases de una trayectoria ligada a la evolución de la relojería nipona.

Para conmemorar este aniversario, Seiko retoma tres pilares de su identidad: el espíritu de su fundador, la innovación que ha distinguido a la prestigiosa marca a lo largo de varias generaciones y la herencia cultural de Tokio. Cada uno encuentra su expresión en las piezas creadas para la ocasión.

Colección Dorada: una mirada al origen

Esta propuesta rinde homenaje directo al legado de Kintaro Hattori. Cuatro modelos de King Seiko, Prospex, Presage y Astron incorporan detalles dorados como hilo conductor, en alusión al compromiso de la firma de enriquecer la vida cotidiana con belleza y distinción.

King Seiko luce en su esfera un patrón inspirado en los grabados que el fundador de la marca utilizaba en sus piezas, acompañado por un degradado en tonos grises y matices dorados. Su calibre 6L35 permite mantener un perfil estilizado, mientras que el brazalete de múltiples eslabones combina acabados cepillados y pulidos al espejo.

Presage, por su parte, conecta con los inicios de la compañía al reinterpretar el Timekeeper de 1895. La pieza rescata elementos distintivos como la corona tipo cebolla y el bisel en relieve tridimensional, integrando además una esfera de esmalte blanco.

Prospex, enfocada en modelos deportivos, integra un nuevo Speedtimer con detalles dorados, mientras que Astron los incorpora en un diseño que remite al histórico Quartz Astron de 1969.

Colección Azul: el color de una etapa de innovación

Esta propuesta remite a la década de 1960, un periodo decisivo para Seiko. Durante esos años, la firma presentó el primer cronógrafo japonés de muñeca (1964), su primer modelo de buceo (1965) y el primer reloj de pulsera de cuarzo del mundo (1969). En este contexto de innovación nació Seiko Blue, un azul emblemático que simboliza la trayectoria vanguardista de la marca.

Para esta celebración, el King Seiko VANAC –línea distinguida por sus cajas multifacetadas– fusiona una esfera en tono blanco plateado con acentos azules y líneas geométricas inspiradas en el horizonte urbano de Tokio. Incorpora el calibre automático 8L45, con una reserva de marcha de 72 horas, y un fondo en cristal de zafiro que revela el grabado ondulado de la masa oscilante. Esta edición está limitada a 800 piezas.

En Prospex, la herencia deportiva de Seiko se refleja en una edición inspirada en su emblemático diseño de buceo de 1965. El modelo, impulsado por el calibre 6R55, ofrece 72 horas de reserva de marcha, hermeticidad de hasta 300 metros, una esfera blanco-plateada y elegantes contrastes en Seiko Blue.

Finalmente, Presage aporta una esfera de porcelana de Arita en azul cobalto, vinculando el color Seiko Blue con la tradición artesanal japonesa, mientras que Astron integra estos matices en una nueva variante de su tecnología GPS Solar.

Colección Morada: del Edo histórico al Tokio contemporáneo

Esta línea se inspira en Edo, antiguo nombre de la capital japonesa, Tokio. Durante este periodo histórico (siglo XVII al XIX) surgió una refinada paleta cromática vinculada a la sensibilidad estética de la época.

Entre sus tonalidades destacaba el púrpura Edo, un color distintivo del carácter de la ciudad que ha perdurado a lo largo de los siglos. Ese matiz actúa como concepto central en estas ediciones limitadas.

En el Prospex Alpinist –cuyo origen se remonta al modelo pionero de 1959–, este tono se aprecia en la esfera y en las costuras de la correa de piel. Por su parte, el Speedtimer Solar Chronograph, inspirado en los cronógrafos de las décadas de 1960 y 1970, lo luce en la esfera y en la escala taquimétrica del bisel.

El Astron GPS Solar combina estética y tecnología: su esfera púrpura con degradado vertical evoca las tonalidades del cielo al atardecer y alberga un mecanismo alimentado por luz que se sincroniza mediante GPS para ajustar la hora de forma automática según la ubicación.

Por último, el Presage Cocktail Time rinde homenaje al coctel “Edo Murasaki”, creado por Hisashi Kishi, famoso maestro bartender japonés, propietario del reconocido Star Bar en el lujoso distrito de Ginza. Su esfera translúcida en tono púrpura luce un patrón radial enriquecido con destellos que simulan hojuelas de oro.

145 años midiendo algo más que el tiempo

Desde aquel pequeño establecimiento en Ginza hasta sus creaciones conmemorativas, la historia de Seiko ha ido de la mano con la evolución de Tokio y de la alta relojería. El legado de su creador, Seiko Blue y el púrpura Edo permiten apreciar este camino desde distintas perspectivas bajo una misma convicción: innovar sin perder las raíces.

A 145 años de su fundación, la manufactura creada por Kintaro Hattori (1860-1934) entiende el tiempo más allá de una medida: es una forma de honrar la memoria, proyectar su cultura y construir el futuro de la relojería desde su esencia japonesa.

Comparte la nota en tus redes: