La reapertura de la boutique de Omega en El Palacio de Hierro Polanco reafirmó la relevancia de México para el fabricante suizo de relojes de lujo. Junto a este socio estratégico, la firma internacional continúa desarrollando espacios que expresan su excelencia y ofrecen una atención excepcional a sus clientes. Con la cultura mexicana como parte esencial de la experiencia en una celebración en el Centro Histórico, Omega convirtió esta reapertura en una de sus celebraciones más significativas del año. Una ocasión que reunió su legado, sus relaciones y su visión de futuro, y que marcó un nuevo capítulo de su historia en nuestro país.


l corazón de la capital mexicana fue el escenario de una celebración que reunió la elegancia de Omega con la riqueza de las tradiciones de nuestro país. La noche del 12 de octubre, la firma suiza recibió en Casa Seminario a sus amigos de la marca, clientes, medios de comunicación e invitados especiales para conmemorar la reapertura de su boutique en El Palacio de Hierro Polanco.
Tras el corte de listón, encabezado por Nino Aloisi, Brand Manager de Omega México y Latinoamérica, la celebración continuó en un ambiente cercano y festivo. Fue una ocasión para compartir este nuevo capítulo con quienes han acompañado a la firma en México, entre ellos, los actores Diego Boneta y Karla Souza, cuya presencia destacó el estrecho vínculo del fabricante suizo de relojes de lujo y alta gama con el talento nacional.
La arquitectura de Casa Seminario, con su legado histórico y cultural (su origen se remonta a 1640, sobre los vestigios de un antiguo templo ceremonial mexica, en el actual Centro Histórico de la Ciudad de México), ofreció el marco ideal para una propuesta que interpretó las tradiciones desde una estética contemporánea. Las composiciones florales y las piezas de barro dialogaron con los elementos del inmueble, mientras la iluminación ámbar acentuó sus texturas y aportó calidez. Cada espacio adquirió un carácter propio, unido por la atención al detalle y la sofisticación características de Omega.
A lo largo de la velada, distintas intervenciones evocaron escenas del imaginario mexicano, sorprendiendo a los asistentes con nuevos momentos por descubrir. El barro tomó forma de recuerdo y los aromas del cacao invitaron a una pausa sensorial. La gastronomía completó la experiencia con bocados de alta cocina inspirados en sabores locales, servidos de manera itinerante para acompañar las conversaciones y el ritmo del encuentro.
La noche reservó uno de sus momentos más esperados para la música. Latin Mafia (banda de indie pop y música alternativa, originaria de Monterrey) tomó el escenario con un DJ set que combinó la energía de su propuesta musical con la cercanía de un formato íntimo. Su actuación sumó el sonido del México contemporáneo a la velada y reunió a los invitados alrededor de uno de los momentos más memorables de la noche.


