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Tiffany & Co. celebra el 160 aniversario de su primer cronógrafo

El Tiffany Timer es un cronógrafo de pulsera de lujo lanzado por Tiffany & Co. para conmemorar el 160 aniversario de su primer cronómetro histórico de bolsillo de 1866. La pieza original se conoció como uno de los primeros relojes de control de tiempo fabricados en Estados Unidos, empleados en la ciencia, la ingeniería y los deportes. La nueva edición –limitada a 100 piezas y manufacturada en Suiza– rinde tributo a la tradición de la Casa con un diseño que mezcla alta relojería y maestría joyera.

C

on dos ediciones limitadas del icónico Tiffany Timer, la Maison conmemora el 160.º aniversario de su primer cronógrafo presentado en 1866, casi tres décadas después de la fundación de Tiffany & Co.

A principios de este año apareció la primera edición del Tiffany Timer, limitada a 60 piezas, con una caja de platino, una carátula Tiffany Blue y un movimiento de cronógrafo personalizado. La segunda edición, limitada a 100 piezas, estará disponible a partir de septiembre de 2026; está elaborada en titanio y platino con una carátula azul oscuro, realzada con detalles en Tiffany Blue.

En conjunto, ambos relojes rinden homenaje a la larga tradición relojera de Tiffany & Co. y reflejan la visión distintiva sobre la medición del tiempo a través del diseño, la artesanía y la innovación de la Casa fundada en Nueva York.

El nuevo Tiffany Timer combina una caja de titanio con acabado satinado cepillado y un bisel de platino. Está equipado con un exclusivo movimiento del cronógrafo “El Primero 400”, que incorpora el legendario Bird on a Rock. El reloj une el célebre legado en joyería y diseño de la Maison con su distinguida historia en la relojería suiza.

Cabe señalar que hace cinco décadas “El Primero” representó un importante avance técnico; en la actualidad, continúa como uno de los movimientos de cronógrafo más reconocidos del mundo. Aunque los calibres automáticos existían desde hacía casi dos siglos, la tecnología nunca había logrado adaptarse con éxito a un cronógrafo hasta que Zenith presentó, en enero de 1969, el primer cronógrafo automático integrado del mundo: “El Primero”.

La disposición de la carátula con tres contadores constituye una expresión característica del calibre Zenith. Los segundos del cronógrafo aparecen en la periferia de la carátula; los minutos del cronógrafo, a las tres; las horas del cronógrafo, a las seis; y el pequeño segundero, a las nueve. Además, incorpora una de las complicaciones más útiles de la relojería: una ventana con indicador de fecha ubicada a las seis.

Tributo a la tradición joyera y relojera de la Maison

Cuando Tiffany & Co. comenzó a comercializar relojes en 1847, Charles Lewis Tiffany identificó rápidamente la creciente demanda de piezas de alta precisión y manufactura extraordinaria. En 1866, presentó el Tiffany Timing Watch, reconocido hoy como el primer cronómetro de la Maison. Dos años después recibió el nombre de Tiffany Timer, al mismo tiempo que Tiffany & Co. inauguró su taller de ensamblaje de relojes en Suiza. En 1874, Tiffany abrió una manufactura relojera en Ginebra, donde produjo relojes de alta complejidad, incluidos cronógrafos y relojes con calendario.

La caja de titanio con acabado satinado de 40 mm del Tiffany Timer ofrece una elegante combinación de líneas y superficies redondeadas. Los pulsadores del cronógrafo siguen el perfil de la caja y también funcionan como protectores de la corona. La construcción en dos materiales se complementa con una carátula azul oscuro con acabado de rayos de sol, realzada con detalles en Tiffany Blue en los marcadores de las subesferas, la escala exterior de los segundos del cronógrafo y la fecha.

Al dar vuelta al reloj, el fondo de caja de cristal de zafiro revela un detalle inesperado que resume el característico espíritu lúdico de Tiffany: una recreación del emblemático broche Bird on a Rock de la Casa, colocado sobre el rotor de cuerda calado. Fiel en cada detalle al diseño original de Jean Schlumberger, el motivo del ave, de 1.4 centímetros de ancho, cobra forma a mano a partir de una pieza maciza de oro amarillo de 18 quilates. Posteriormente recibe un pulido manual con diversas herramientas, entre ellas abrasivos de diamante y varillas de madera de genciana, para crear distintos niveles de brillo que resaltan sus contornos antes de colocarlo sobre la masa oscilante. El fondo de la caja lleva grabada la inscripción: “Limited Wdition of 100”.

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