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Arnold & Son nos revela de qué colores es la Luna

Con el nuevo Perpetual Moon 41.5 Steel “Colours of the Moon”, la Maison fundada en el siglo XVIII rinde homenaje al arte de la relojería a través de la astronomía con una serie exclusiva de tres versiones en acero –de edición limitada a 18 ejemplares cada una– que introduce una primicia mundial: el uso de nácar coloreado mediante tratamiento PVD.

A

l igual que todas las creaciones firmadas por Arnold & Son, el nuevo Perpetual Moon 41.5 Steel “Colours of the Moon” nace como un tributo al arte de la relojería a través de la astronomía –uno de los tres principios cardinales de la Maison, junto a la cronometría y las horas del mundo– y como un homenaje a su fundador, John Arnold.

Con esta serie de tres versiones en acero, producidas en una edición estrictamente limitada de 18 ejemplares cada una, la casa de alta relojería fundada en la segunda mitad del siglo XVIII en Reino Unido sitúa la mecánica celeste en el epicentro absoluto de su diseño.

Estas piezas inauguran una primicia mundial en el sector de la alta relojería: la utilización de nácar coloreado mediante el tratamiento de deposición física de vapor (PVD), tanto en la esfera como en el cielo de las fases lunares. El revestimiento luminiscente resultante revela tres matices inspirados directamente en las variaciones estacionales o en las condiciones excepcionales que adopta el satélite natural.

Encuentros que marcan la historia

La Luna ha desempeñado una función discreta pero decisiva en la trayectoria del relojero e inventor inglés John Arnold (1736-1799). En 1768, tras presentar al rey Jorge III un sofisticado reloj montado en un anillo, el relojero atrajo la atención del astrónomo real Nevil Maskelyne, quien investigaba soluciones para calcular la longitud aplicando el método de las distancias lunares.

En lugar de replicar el célebre reloj H4 de su colega John Harrison, Arnold optó por innovar y desarrollar su propio instrumento de medida para la navegación. Impresionado por la precisión de su trabajo, Maskelyne lo puso a prueba durante una travesía científica a las Antillas en 1769. Este reconocimiento impulsó a John Arnold a presentar ante la Oficina de Longitudes un cronómetro (término ideado por él mismo) preciso, accesible y reproducible, diseñado específicamente para los navegantes.

Homenaje a las variaciones celestes

Tomando como referencia el ciclo de una lunación –que dura un promedio de 29 días, 12 horas, 44 minutos y 2.8 segundos–, Arnold & Son se inspira en las fascinantes variaciones de color de la luna llena para crear tres ediciones limitadas:

  • La Luna azul: evoca las escasas ocasiones en que una misma estación alberga una luna llena adicional, así como los tonos fríos que le confieren ciertas partículas atmosféricas.
  • La Luna dorada: recuerda el color cálido que el astro adquiere al encontrarse cerca del horizonte, cuando su luz es filtrada por la gruesa capa de la atmósfera terrestre; una visión vinculada históricamente a las cosechas y tradiciones populares.
  • La Luna roja: remite a los eclipses lunares o “luna de sangre”, fenómeno en el cual la Tierra proyecta su sombra sobre el astro y sólo los rayos del espectro rojo del Sol atraviesan la atmósfera.

Para destacar el protagonismo del satélite natural de la Tierra con precisión astronómica superior, se ha aplicado Super-LumiNova sobre el nácar coloreado. A ambos lados del disco lunar, las constelaciones de Casiopea y la Osa Mayor han sido pintadas a mano con este mismo material luminiscente, haciendo un guiño a los antiguos navegantes que se orientaban en el mar utilizando la estrella Polar para identificar el norte.

Innovación técnica y estética en acero

La colección Perpetual Moon se reinterpreta en esta ocasión mediante una caja de acero inoxidable de 41.5 mm de diámetro y 11.67 mm de grosor. La elección del acero no sólo aporta una identidad singular y polivalente para el uso cotidiano, sino que realza los juegos de luz y la riqueza de la esfera sin alterar la exclusividad intrínseca de la pieza.

El procedimiento de fabricación de la esfera es único en la relojería: el tratamiento PVD se realiza dentro de una cámara de vacío controlada, depositando una fina capa de metal sobre el nácar para dotarlo de profundidad y tonalidades negras, azules o verdes con reflejos cambiantes. Al ser atravesado por la luz, el nácar revela por transparencia sus estratos naturales, apreciándose motivos ondulantes que evocan al acero de Damasco.

Mecánica celeste y acabados de alta relojería

En el interior de estas piezas late el calibre de cuerda manual A&S1512, un movimiento manufactura de 34 mm de diámetro y 5.35 mm de grosor. Este mecanismo garantiza la máxima precisión horaria y ofrece una amplia reserva de marcha de 90 horas una vez que se le ha dado cuerda por completo.

A través del fondo transparente de cristal de zafiro es posible admirar los minuciosos acabados de alta relojería de la Maison: un órgano regulador que late a una frecuencia de 3 Hz, puentes decorados con Côtes de Genève radiales y biselados a mano, una platina perlada y ruedas labradas en círculos.

Asimismo, la abertura trasera revela tornillos azulados con cabezas pulidas y biseladas junto a un segundo indicador de las lunaciones dotado de graduaciones, diseñado específicamente para ajustar con total exactitud las fases astronómicas visibles en la esfera frontal.

El conjunto se completa con pulseras de piel de cocodrilo cosidas a mano en tonalidades coordinadas con la esfera, las cuales se aseguran a la muñeca mediante una hebilla clásica de pasador realizada en el mismo acero inoxidable que la caja.

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