No hay nada más audaz que llevar un avión acrobático de 80 años al límite de su capacidad de vuelo, o pilotar un helicóptero boca abajo. Sin embargo, eso es parte del día a día en la cabina de The Flying Bulls... y precisamente por ello Tudor –la prestigiosa marca de relojes suizos de lujo– es ahora socio oficial.
on 12 pilotos operando una flota de 45 aeronaves, entre las que se incluyen aviones excepcionales e históricos, así como helicópteros acrobáticos, The Flying Bulls son actualmente una de las fuerzas más dominantes de la aviación general.
Viajan por el mundo demostrando las capacidades extremas de su avión en manos de pilotos increíblemente competentes, sorprendiendo al público con maniobras y acrobacias que parecen desafiar las leyes de la física. Y en sus muñecas llevan relojes Tudor, con su lema “Born to Dare”, que les permiten llegar a tiempo a cada espectáculo en todos los husos horarios del mundo.

Estrellas con alas
La historia de The Flying Bulls comenzó a finales de la década de 1980. En aquella época, Sigi Angerer, piloto de Tyrolean Airways, volaba aviones modernos, pero su verdadera pasión eran los aviones históricos. En su búsqueda de un avión de guerra asequible, encontró un North American T-28B y lo llevó a Innsbruck, Austria, para su restauración. Poco después, añadió a su colección un Grumman G44 Widgeon y el legendario Chance Vought F4U-4 Corsair, tras conocer al empresario austriaco Dietrich Mateschitz (1944-2022), fundador de Red Bull.
El Corsair reunió a Angerer y Mateschitz… y este último vio en el extraordinario avión un símbolo corporativo ideal para el eslogan publicitario “Red Bull te da alas”. Así nació la idea de los Flying Bulls. A medida que la bebida energética conquistaba el mundo, también lo hacía la flota. Ante la falta de espacio en el aeropuerto de Innsbruck, a finales de los 90 se ideó un plan para construir un nuevo hangar junto al aeropuerto de Salzburgo.
También era hora de dar a la extensa red de pilotos y técnicos una sede más permanente, y así se creó la compañía “The Flying Bulls” en 1999. Desde entonces, la combinación de excelencia técnica y una estética impresionante ha convertido a The Flying Bulls en estrellas.

Aspectos destacados de Tudor x The Flying Bulls:
- La historia de The Flying Bulls comenzó a finales de los 80 con la pasión de Sigi Angerer por las aeronaves históricas.
- El encuentro entre Angerer y Dietrich Mateschitz, fundador de Red Bull, dio origen a la creación de The Flying Bulls.
- Desde 1999, The Flying Bulls se ha consolidado como un referente gracias a su combinación de excelencia técnica, legado histórico y espectáculo visual.
- Tudor se convierte en socio oficial de The Flying Bulls, una de las fuerzas más impresionantes de la aviación general.
- The Flying Bulls cuenta con 12 pilotos y una flota de 45 aeronaves, incluyendo aviones históricos y helicópteros acrobáticos.
- Sus exhibiciones destacan por maniobras extremas y acrobacias que desafían las leyes de la física.
- La alianza refleja el espíritu “Born to Dare” de Tudor, al asociarse con un socio que también opera al límite.
- Los pilotos de The Flying Bulls usan relojes Tudor, acompañándolos en sus espectáculos alrededor del mundo y en distintos husos horarios.
