Ya sea que tengas la fortuna de recibir o el gusto exquisito de obsequiar alguna de estas piezas, el momento será inolvidable. Por un lado, Singing Bird on a Clock, un objeto mágico y cautivador que supera la función de un simple reloj, ya que combina un indicador de tiempo con un mecanismo de ave cantora. Por el otro, Paradise Bird Parrot, de la colección Blue Book 2026 Hidden Garden, una creación relojera donde la fantasía se entrelaza con la belleza natural en una composición de carácter extraordinario.

inging Bird on a Clock es el más reciente lanzamiento en relojería de Tiffany & Co., como parte de la colección Time Objects. El diseño rinde homenaje al icónico broche Bird on a Rock, creado en 1965 por el francés Jean Schlumberger (1907-1987), precursor de la joyería fina y famoso por su trabajo con la Maison.
La pieza supera la función de un simple reloj, ya que combina un indicador de tiempo con un mecanismo de ave cantora. Esta obra surge tras dos años de desarrollo en colaboración con la reconocida manufactura suiza Reuge y se producirá en una edición limitada de 25 piezas.
Un tesoro contemporáneo
Aunque integra una indicación horaria, Singing Bird on a Clock trasciende su función utilitaria para convertirse en un tesoro contemporáneo: una auténtica obra de arte concebida para fascinar. Sobre una caja de cristal que resguarda el mecanismo, un ave engastada con diamantes se posa en un nido de rayos solares en oro amarillo de 18 quilates. Al accionar el pulsador lateral, el ave entona un canto y silbido, gira sobre su eje, abre y cierra el pico y despliega sus alas en perfecta sincronía con una melodía de sorprendente realismo.
Los autómatas de aves cantoras surgieron en el siglo XVIII como una expresión del arte mecánico. Estas piezas, ejecutadas con extraordinario detalle, despertaron gran fascinación en las cortes reales europeas y en los hogares de la nobleza. El mecanismo que anima este autómata de Tiffany & Co. comparte principios con el de un reloj mecánico: un sistema altamente complejo de levas y engranajes.
En lugar de marcar el paso del tiempo mediante campanadas, el ave emite sonidos que evocan con notable fidelidad el canto natural. La melodía se genera a través de un delicado sistema de fuelles y tubos, comparable a un órgano en miniatura: el aire comprimido es liberado por conductos diminutos, donde el ritmo define la cadencia y la dimensión de cada tubo determina la altura de las notas. Un conjunto de levas y engranajes sincroniza con precisión el movimiento del ave con su canto, dando lugar a una coreografía mecánica de extraordinaria sofisticación.

Legado de excelencia artesanal
La manufactura suiza Reuge, fundada en 1865, conserva el legado artesanal y mantiene viva la tradición del sonido mecánico. Singing Bird on a Clock une esta experiencia con el legado creativo y el ingenio característico de Tiffany & Co., reinterpretado para la actualidad. Al igual que sus predecesores del siglo XVIII, esta pieza destaca tanto por su mecánica como por su trabajo en escultura de oro y engaste de gemas.
La caja de cristal transparente permite observar completamente el mecanismo interno, donde se aprecian los movimientos de los pistones y los fuelles revestidos en cuero Tiffany Blue, responsables del canto del ave, junto con el movimiento del reloj.
La hora se indica mediante manecillas de oro amarillo de 18 quilates que señalan marcadores tridimensionales con diamantes, también en oro amarillo de 18 quilates, aplicados en la parte frontal de la caja.
Cada esquina de la caja cuenta con pilares estructurales de titanio con acentos de oro amarillo de 18 quilates y un engaste tipo snow setting de diamantes redondos brillantes, lo que genera un efecto continuo de luz y reflejo. El cuerpo del ave, que oculta el complejo mecanismo, se fabrica en titanio por su ligereza y se compone de 28 piezas, que incluye el pico y las alas articuladas, además de un cuello y cresta en oro pulido de 18 quilates. Toda la cabeza y el cuerpo presentan diamantes, con ojos de rubí. En total, el engaste de la caja y el ave requiere 130 horas de trabajo.
Como detalle distintivo, Singing Bird on a Clock canta todos los días a las 5 de la tarde, en referencia a la icónica ubicación de Tiffany & Co. en la Quinta Avenida de Nueva York. También permite activar el canto en cualquier momento mediante un botón. Cada activación produce un canto de más de 10 segundos, con posibilidad de repetirse hasta ocho veces antes de reactivar el mecanismo con una lengüeta.
El sistema de medición del tiempo cuenta con un mecanismo de cuerda manual independiente, que ofrece una reserva de marcha de aproximadamente ocho días cuando se carga por completo. Bird on a Clock celebra el legado de excelencia artesanal de la Maison fundada een 1837, genera satisfacción en sus creadores y brinda placer a su propietario.

Una obra maestra del paraíso
Además, Tiffany & Co. presentó el reloj Paradise Bird Parrot, de la colección Blue Book 2026 Hidden Garden. La carátula cuenta con una paleta tropical y –al igual que Singing Bird on a Clock– se inspira en el emblemático broche Bird on a Rock by Tiffany.
En esta creación relojera, la fantasía se entrelaza con la belleza natural en una composición de carácter extraordinario: un ave engastada con gemas se posa sobre una piedra cabujón de intensos matices que parece flotar sobre una carátula de esmalte inspirada en la naturaleza. Esta se construye mediante tres capas de follaje en esmalte pintado a mano, superpuestas sobre cuatro capas de esmalte azul opaco. El resultado es una pieza de profundidad y refinamiento, cuya elaboración requiere más de 80 horas de trabajo meticuloso y de la más alta precisión artesanal.
El cuerpo del ave está compuesto de oro blanco de 18 quilates engastado con diamantes blancos, e incorpora un pico de ónix, ojos de zafiro rosa y un cuerpo de turquesa. En contraste con los diamantes, la cresta del ave y sus plumas están pintadas a mano con minucioso detalle. Engastado con un total de 70 piedras (1 zafiro rosa y 69 diamantes), el ave es resultado de 32 horas de meticulosa artesanía.
El verde vibrante de su soporte –una crisoprasa de dos quilates y medio tallada en cabujón– se complementa con los luminosos tonos azules y verdes del fondo de esmalte.
Esta obra demuestra la maestría de la Maison en el engaste de diamantes. La caja de oro blanco de 18 quilates del reloj está completamente engastada con la técnica snow setting, que utiliza diamantes redondos de talla brillante en distintos tamaños para crear una superficie casi continua de luz y reflejos, con mínima presencia de metal visible. Con un diámetro de 36 mm, la caja cuenta con un total de 425 diamantes talla brillante, con un peso total de 3.37 quilates. Este minucioso trabajo es realizado en aproximadamente 55 horas.
En la parte trasera de la caja, además del atractivo visual de la lupa que revela la parte inferior de la piedra cabujón, un patrón grabado en forma de rayos de sol, inspirado en el broche Arrows by Tiffany, está delicadamente rodeado de diamantes. Un discreto pulsador en el centro de este motivo permite ajustar la hora.
El Paradise Bird Parrot cuenta con una correa de piel de cocodrilo azul marino y será una edición limitada de 10 relojes.